lunes, diciembre 25, 2006

Confesiones para el hombre que descendió de la chimenea

Otro año más en el mismo sitio, otro año más evaporado.
Cortezas de naranja en las brasas, aroma a un recuerdo.

Quizá es lo único que me queda, recopilar olores.
Abanicos de fragancias que vienen en un instante concreto, y recuerdas a alguien.
La nostalgia del humo, al calor de una llama.

Las manos agrietadas golpean la nuez.
Las cáscaras usadas como barquitos.
Con los años la nuez me partió a mí y rumbo a la deriva.

Aún te espero como todos los años con el mismo semblante.
Un rostro ocultando lo descompuesto, una boca rotulando esperanza.
El corrector del miedo, blanco tachón sobre un recuerdo.

¿Qué me traen esta vez tus renos?

¿Caminos hacia el reencuentro o nebulosas disipadas?

Tienes tu recompensa sobre la mesa, un músculo que ya no late.
Palabras desaliñadas que le penden con el acento oxidado.

Te apagué la lumbre, como siempre.

Para que desciendas mejor, o tal vez para que sientas el mismo frío que siento yo.

Si decides volver, tráeme algo más que naranjas.

Deja que me pelen mi piel y la tiren en alguna brasa.

Déjame arder en el calor de algún juego de brazos y sin humo mas que se escape de algún aliento.

domingo, diciembre 17, 2006

"Lo siento, yo tengo la culpa"

Vivir sin tener a los que quieres cerca, es una tortura que se hace más retorcida cada vez más por el miedo. No se puede estar siempre disculpándose, ni callar por miedo a joderla de nuevo.

Y el caso es que quizá no tenemos la culpa y detonamos el dispositivo de culparnos a nosotros mismos el daño que se les hace a las personas que queremos. Es más fácil sacar del bolsillo el dedo acusador y dirigirlo contra nuestro pecho, con dagas de la talla de: que si somos demasiado exigentes, que si somos demasiado posesivos, que si pedimos demasiado…

Y en el fondo la venda del amor no nos deja ver que lo único que queremos es que sean la mitad de generosos que lo somos con ellos, que de vez en cuando ya que los abrazos y los besos aún no corren por fibra óptica, nos hagan sentir nuestra pequeña recompensa, como el perro que busca una propina al hacer un buen trabajo.

Porque es lo que hay en el fondo de todo ser humano, ser compensado.
Y las compensaciones vienen de mil formas como incluso la satisfacción propia sin pedir nada a cambio, pero si no funcionara esa química en nuestro cerebro de que un acto de generosidad regalado a los nuestros sería en vano, no se acumularían tantos de ellos que al final crees que son inservibles, y cojones, si no le vas a darle utilidad, agradecerlo sin la necesidad de devolverlo.

En definitiva, que no se trata de un acto de egoísmo, se trata de un acto de desgaste por un ofrecimiento que no ha servido para nada y las orejas del fracaso y del despecho son muy puntiagudas y a veces se ven a kilómetros.

domingo, diciembre 10, 2006

Barras de bar, vertederos de amor

Me gustaría saber a donde llevan la basura de aquél pub. Supongo que los corazones rotos no se venden a un alto valor en el mercado, y menos que estén rotos y lastimaros.
La culpa de nuestra ingenuidad, de nuestra facilidad de… bueno, nuestra necesidad de amar, y que nos den un poquito aunque sea menos de lo que nosotros podemos dar.

La de historias que sé de gente muerta por culpa de perder el corazón en la barra de un bar, la de historias que sé de camareras que sin querer, son unas torpes, y por una simple palabras de más, una mirada rápida en tono malinterpretado –a veces esconden algo más que “trabajo”-, propinar con una conversación el buen gesto del cliente y su educación y un largo etcétera, han dejado caer más que casquería por el suelo, con la fragilidad que allí muchos ya llegan… Que regalen camisas al entrar en los bares con el logo de “Muy Frágil” y detrás el signo del paraguas, y si me pongo exigente, que pongan una flechita hacia arriba, por si perdemos el equilibrio.

Muchas historias de gente encontrada, de reencuentros, de gente que la casualidad – ¿alguno cree en el destino? – ha hecho compartir el mismo espacio con sus manos, simplemente al pagar quizá, cuando la música amortiguaba el ruido de las monedas sobre la barra. Cuando entonces entra la canción “Insurrección” y se deja de observar las botellas del fondo de la barra como el que busca una solución en un cartel de anuncios a la soledad. Buscan a alguien, y se encuentran. Algunas veces van más allá de los bailes en la pista, algunas veces ya no se encuentran y se olvida. Pero el alcohol es muy cabrón, y una vez que vuelven a caer los cubitos en la copa, el corazón se resiente y empieza a recordar. Vuelves a mirar las botellas y que empiece de una puta vez esa jodida canción.


El Ultimo De La Fila - Insurrección

¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité?
Nadie es mejor que nadie pero tú creíste vencer.
Si lloré ante tu puerta de nada sirvió.
Barras de bar, vertederos de amor...
Os enseñé mi trocito peor.
Retales de mi vida,
fotos a contraluz.
Me siento hoy como un halcón
herido por las flechas de la incertidumbre.
Me corto el pelo una y otra vez.
Me quiero defender.
Dame mi alma y déjame en paz.
Quiero intentar no volver a caer.
Pequeñas tretas para continuar en la brecha.
Me siento hoy como un halcón
llamado a las filas de la insurrección.


viernes, diciembre 01, 2006

El largo camino del adiós

Hay algunos días que lanzaría todo por la borda.

Si, hay algunos días que hasta vuelvo a pensar en ti.
Y eso que ya nunca paso por tu casa, te creía tan olvidada…
Pensaba que todo terminó aquella mañana.

Un largo camino de tierra y la nube de polvo fue tu beso de despedida.

No puedo contenerme tantísimo tiempo este nudo en la garganta.
Trago y por más que trague, no se me va tu sabor.

A tierra.

Sé que no puedo vivir así, no puedo levantarme por las mañanas,
encender la luz, y fijarme con los ojos pegados si aún estás en esa fotografía.

No sea que te vayas también de ella y sólo dejes más que tierra.

Me compré un velero, no sé si te lo habrán dicho.
Si, sé que te gustaba el mar, y aunque lo hice para tenerte cerca sin tenerte,

lo hice para quitarme tu sabor a tierra.

martes, noviembre 21, 2006

Corrientes circulares en el tiempo

Una vez, si mal no recuerdo,
me tenías en la punta de los dedos.
Las secuelas de los viejos días
estarán conmigo el resto de mi vida.

Me quedé dormido un momento
y los valles se cambiaron por desiertos
por obra y gracia de El que controla el firmamento,
El que decide que ande perdido en corrientes circulares en el tiempo,
El que transforma los diamantes en quejidos y lamentos,
El que se encarga de que salgas y que yo me quede dentro.

Asustado, sintiéndome enfermo,
como una temporada en el infierno.
Intentando ver una salida,
encontrando más problemas todavía.

Todo esto que jamás podré comprender,
lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien.
Eso no es para mí, quiero mi parte de lo bueno.
Quiero que estés aquí, quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo,
en nueve órbitas concéntricas y yo estar en el centro.
Será mucho pedir, pero es lo menos que merezco.



Los Planetas - Corrientes circulares en el tiempo

viernes, noviembre 17, 2006

En noviembre también puede ser primavera

Es increíble como aquella planta que abarca una pequeña parcela de mi ancho corazón va creciendo con los años, va madurando y crea cada vez unos frutos con los jugos más embriagadores que te puedes llevar al paladar.

El tiempo pasa y la época de floración me regala un pétalo tan cálido como tus mejillas.
El polen que da tu flor atrae a los más diversos insectos que ayudan a crear más vida mucho más allá de mi parcela y la tuya, en una explosión de vida tan exacta, como la circunferencia de tus aros que penden de ti.

Creces y las épocas en las que tus flores se marchitan, siempre queda la esperanza del nuevo brote, de los días claros sin nubes oscuras que no traen lluvias, sino más que lágrimas.

Mientras tanto, yo te pondré cada día un poquito de abono aunque alguna vez se me vaya la mano con la dosis, aunque quiera que vuelvas a florecer tan rápido como mis ansias de verte danzar en abril.

Intentaremos que sea primavera en noviembre, agua no nos falta.

Y luz: la tuya.

Dedicado a una niña que ya se me hace mujer. Besos, mi pequeña.

domingo, noviembre 12, 2006

Nebulosas atormentadas II

Noté como tus rayos me atravesaban.
Me giré de golpe para contrarrestarlos con mi mirada.
Cuatro segundos exactos de batalla con rayos cruzados en el supermercado.
Después de evacuar nuestra nave en diferentes cápsulas de emergencia, terminamos en el mismo planeta.
Ahora me tocará buscarme otra galaxia y otro supermercado.

Mierda…

lunes, noviembre 06, 2006

Nebulosas atormentadas

Nos amábamos tanto, que no nos dimos cuenta de que los asteroides rompieron el fuselaje.
Se nos cayeron todos los sueños que guardamos por vivir en nuestro propio universo.
Un universo con galaxias rotando sobre el eje de nuestro sexo.

Los electrones de nuestro vello, los neutrones de nuestros miedos.
La supernova que creamos esa noche en un sofá desguazado.
Descendiendo más y más por el agujero negro de tus celos.
Nebulosa oscura que dejamos en un cojín de tapizado.

Cerramos la puerta de nuestra nave y nos lanzamos al hiperespacio.
Con sueños comunes y ninguno paralelos.

Sobrepasando el punto de no retorno y sin combustible.

miércoles, noviembre 01, 2006

Subidas y bajadas

El ruido que llegaba hasta el portal de tu casa era como si un pelotón de las fuerzas armadas bajaran las escaleras en pleno zafarrancho de combate.
Las bajabas sin apenas mirar los escalones, saltando los dos o quizás los tres últimos. Deslizando tu mano sobre la barandilla sonando a final de copa de baloncesto.

Por fin llegó él, sin que tú esperaras este encuentro y menos que fuera a buscarte a la puerta de tu casa, mucho menos que te tocara el timbre y la casualidad quisiera que te pusieras tú al interfono.

Se te volcó el corazón derramando esas historias creadas con él y que jamás pensabas que hubieran salido de tu cuarto, en el comodín de tu entrada manchando las llaves de sueños.

Al final de los escalones estaba él apoyado en la pared mirando al exterior contemplando los coches pasar tan aprisa como tu bajada de las escaleras, o de tu nube.

Se giró al ver que cesaron los estruendos de tus pies, abriendo los brazos y extendiendo las palmas de sus manos para llamarte sin hablar, para que recibieras ese abrazo que tanto esperabas, tu recompensa tras meses de soledad compartida con aquél hombre que apenas cambiaba de facciones en su rostro hasta que sonreía, y te derretías en tu cuarto.

Te lanzastes tan fuerte que tuvo que absorber tu impacto retrocediendo un pie dándole más apoyo y entonces él te giraba, os reíais con acompañamiento de lágrimas.

El tiempo pasó, las escaleras se quedaron pequeñas, las barandillas ya no gritaban y él se fue como esos coches que pasan por la puerta de tu portal. Sin apenas adivinar su marca ni modelo, pero sí su color.

Y su olor…

Quizá algún día toque de nuevo tu timbre y vuelvas a darle vida a tu cuarto, a la entrada y su comodín, a las escaleras, a la barandilla y a tu corazón.

viernes, octubre 27, 2006

Cabina de secado

Voy a colgar en el tendedero todos los relojes de casa y voy a esperar a que se seque el minutero y que las horas se caigan al suelo.
Voy a tirar las zapatillas de estar por casa por la ventana para que recorran la ciudad y ponerles precio a su independencia.

Y amanecerá un nuevo cielo donde los colores se fundirán entre nubes sacadas de acuarelas.

Cuando los pinceles lloren agua y las paletas se cuarteen, ya no venderé más horas a ti ni dejaré a los minutos más independencia.

Me largaré por la ventana sin zapatillas.

sábado, octubre 21, 2006

Colegio Vacío

Tengo la sensación de un colegio vacío,
de un viaje de vuelta.

Nada me sabe a nada
mejor encerrarme en cajas.

Con todo lo que me equivoqué
y lo que dejé
detrás de mí
detrás de mí...

Como cuando saltábamos los charcos
y nos salpicábamos
todo era mágico si estabas
sólo mirando.

Quiero tu nombre grabado
en todos los árboles.

Y disfrazábamos lo extraño
sin preguntarnos nada.
Me trasladé un momento hoy...

Cierro los ojos y oigo que ruedan canicas
en el patio cubierto
chocan en mi memoria
que el tiempo de goma borra
al ver recuerdos que envasé
los que dejé
detrás de mí...

Como cuando saltábamos los charcos
y nos salpicábamos
todo era mágico si estabas
sólo mirando.

Quiero tu nombre grabado
en todos los árboles

Y disfrazamos lo extraño
sin preguntarnos nada
sin preguntarnos nada...

Me trasladé un momento hoy.

Tengo la sensación de un colegio vacío
no hay viaje de vuelta
no hay viaje de vuelta
no hay vuelta ...

Fon Román(Ex-Piratas) - Colegio Vacío

domingo, octubre 15, 2006

Sábanas sin planchar, recuerdos en almidón

Las altas zancadas de mis dedos recorrían la corta ladera de tu cuello.
Con paso firme rotando la muñeca para emplear mi palma en tu esponjoso pelo.
Como si mi mano fuera el director de orquesta y tu cabellera aquél violinista violento.

Revélate contra mi, laguna de tu pelo.

Gírate y muéstrame las partes en las que se pierden mis ojos.
Como en el brillo de los tuyos, o tus labios que entra mi lengua y echas el cerrojo.

Revélate contra mi, laguna de tu fuego.

Te flexionas, te retuerces y tus piernas abrazan mis costados.
Tus pies se atan a mi espalda mientras tus tobillos hacen un golpe de estado a mi piel.
No hace falta que me hables, porque las mentiras de tu boca y actos, pasaron.
Porque el arrugado pasado se perdió bajo la cama y tus fluidos vuelven a ser como miel.

sábado, octubre 07, 2006

Se abre la veda

Como un zorro en plena cacería.
A veces corriendo detrás de la cena y otras veces corriendo delante de jinetes por mera diversión suya.

Es injusto como unos tratan de sobrevivir con centímetros cúbicos escasos de aire y otros no saben a donde poner más ventanas.

Las habitaciones ya no son refugio, mis libros se aglutinan en polvo y mis discos están tan cansados de girar en su vida como su propietario.

Las calles acumulan bares y mientras que el horizonte del asfalto se rompe por tráfico de coches sin control, con la música rompedora y sus hígados se disuelven entre alcohol; mi rumbo ya se centra en estabilizar mis pasos y preguntarme una y otra vez si mereció la pena contar secretos a una botella, intentar intercambiar sonrisas con aquella camarera que finge mejor que trabaja o intentar entrar en una especie de concurso a ver quien es el más borracho sin perder la simpatía más cortante e inteligente.

No sé, a veces me pongo la piel de zorro y salgo a comerme el mundo de necios y tampoco se está tan mal.
Quizá porque ya me he cansado de estar corriendo delante de ti por mera diversión tuya.

martes, octubre 03, 2006

Corrompes el amor

Desgastas la palabra amor sin ni siquiera lo has sentido nunca.
Es como el que habla de poesía sin nunca haber leído un verso y haces constantemente referencias a sonetos, métricas y rimas mientras te engañas, y engañas.
¿Por qué desgastas tanto esa palabra?

Di que sueñas con él, que quieres abandonar los caprichos, dejar de soñar con amores de ensueño y búscate uno sincero, pero con los pies en la tierra. Deja de buscarlo en lugares que jamás puedes pisar, deja de volar sin paracaídas, porque la próxima vez no habrá red.

Lo haces tan superfluo, inverosímil, tan ordinario e irreal, que lo onírico del amor a donde lo quieres tú llevar, solamente se corroe por el paso del tiempo. Dejándolo en el exterior, mientras a las personas que han deambulado por tu vida, las olvidas y chirrían dentro de ti, dentro de tu corazón desengrasado y dejado abandonado por un sueño que nunca pudistes tocar, porque matastes la sencillez que sí existe en el verdadero amor.

La corrompes tanto la palabra amor, que ya no es un tópico para ti, es tu forma de engañarte para despertar, y darte cuerda cada mañana mientras abrazas a tu almohada.

domingo, septiembre 24, 2006

Nudos marineros y algunos en la garganta por decir que te quiero

Puedo contraer mi corazón y hacerlo explotar por una motivación totalmente ajena a mi frialdad con un simple roce de tus dedos sobre mi piel.

Besos, besos y besos…

¿Por qué te gustan tanto mis besos?

¿A caso te sacian la sed viniendo de un hombre que en su día escupió tu nombre acuchillándolo de mil golpes secos hasta convertirlo en miles de sílavas con la fonética quebrantada?

Supongo que cambié. Bueno, sabes que no del todo.
La cabra siempre tira al monte. O en mi caso, el cabrón siempre tira al monte.

Aquella vez tomé una decisión muy precipitada de lo que nos podía pasar si no usábamos más las técnicas de restregarnos todos nuestros tropiezos a la cara.
Creo que viendo las circunstancias, mis nuevos hábitos y las pocas ganas que tuve de seguir llorando por quedarme estancado en mi jaula construida por mis propias manos, reconocí que aunque tú engullistes la única llave que forjé, e hice que la vomitaras disparándote versos de una pizarra imaginaria dibujando en el aire sonetos con tu nombre.

Encontré la forma de pegar todas esas sílabas convertidas a mal sonantes desde mis labios, aquél nombre tuyo.

Ahora puedo decir que me perdono a mi mismo por mis miedos, por el pánico a que mi corazón se transforme por cada aliento que salía de tu boca, tan denso como un compromiso, en un músculo atrociado. Miedo a que todo termine por tenerlo solamente en recuerdos sin comienzos. Un amor envasado al vacío, un amor fresco sin abrir nadando en sueños conformistas de una mente enferma creándose su destino a base de idealismos.

Hoy quiero quedarme, mañana no sé si zarparé buscando más sueños por donde bucear.
Ahora estoy en tierra y necesito tus besos, envasados al vacío, besos sin abrir a ningún amor más que al mío.

jueves, septiembre 21, 2006

Arrebato

Fue por tí, por tu luz el día que te conocí
se me abrió el corazón
sólo vivo para tí.

Desde entonces como brilla el sol!

Fue un plis-plas ¿qué pasó?
no me dijiste ni adiós
¿dónde está tu calor
tu mirada y tu pasión?

Desde entonces, ya no sale el sol!

Si te vas, nunca más
vas a poder encontrar
lo que yo un día te dí
sabes bien no fue fingir

Desde entonces, ya no quiero sol!

Desde aquél día fatal
todo me parece mal
nunca más volveré
a querer sentirme bien

Desde entonces, ya no quiero sol!



Extremoduro - Arrebato

miércoles, septiembre 13, 2006

Return to the beautiful



My Dying Bride - A Line Of Deathless Kings

Tras meses largos de letargo musical condenado, vuelvo a engancharme a la más absoluta oscuridad acariciándome con pétalos de rosas los guitarreos más cortantes, los ritmos decelerados y las voces más románticas y angustiosas.

Desde mis descubrimientos más pop, como me ocurrió con Los Planetas y los Manic Street Preachers, hasta lo poco de doom que había llegado a mis manos como lo son Saturnus y Swallow The Sun, mis gustos se ampliaban y pasaba mi nueva era de degustar todo aquello que me producía o mejor dicho, me transmitía emociones de todo tipo.

Cierto es que el doom es “monoemocional”, y que trascurre entre angustiosas escenas, dosis elevadas de nostalgia romántica y no apto para corazones fríos, aunque algunos pasajes te dejen con la sangre helada.

My Dying Bride forma parte de la santísima trinidad del doom inglés formada a principios de los noventa por Anathema, My Dying Bride y Paradise Lost.
Cada uno tomaron diferentes rumbos. Los Paradise se metieron más en lo industrial y mezclando su música con la electrónica, no pasaron de ser unos meros Depeche Mode metaleros.
Anathema se embaucó en un viaje de evolución con su disco Eternity que al final su música ha sabido mantenerse en el candelero por ser una evolución lenta, sin freno e inteligente, hasta el día de hoy tocando un pseudo pop-rock (oigase Everything).
El caso de My Dying Bride ha sido solamente que madurez sin apenas evolución en su sonido, pero que a la par, no se convierte en una banda que repite una y otra vez de la fórmula que les llevó al éxito. Unas veces su música es mas lenta, otras veces tiran más a lo gótico, otras usan más voces guturales y en otros discos las descartan totalmente y otras veces sacan un sonido destilado único en los Academy Studios.

A Line Of Deathless Kings es su Nuevo plástico que será lanzado el 9 de octubre bajo el sello Peaceville, compañía de toda la vida. Y es que este grupo no son mucho de mojarse el culo. Cierto es que allá por el 98 sacaron su disco más experimental, y aunque poseía canciones tan enormes como The Whore, The Cook and the Mother, Der Uberlebende y Under Your Wings and Into Your Arms, tenía tostones realmente infumables, todo hay que decirlo. Luego nos sorprendieron con un disco titulado The Light at the End of the World que fue un retorno a sus sonidos más duros, con Aaron empleando otra vez las voces guturales y vuelta a tempos rápidos con doble bombo en contadas ocasiones.

Bueno, pues a lo que íbamos, que me voy por los cerros de Úbeda.

Su nuevo disco que se esconde tras una portada de lo más horrorosa que he visto en años, tanto que ni siquiera voy a colgar por vergüenza ajena, se encuentra una colección de nueve cortes. Alguno de ellos con títulos tan sugerentes como: L'Amour Detroit, I Cannot Be Loved y The Blood, The Wine, The Roses. Desafortunadamente sólo me ha llegado a mis manos el audio y no dispongo de las letras y mi inglés y mi oido se suelen llevar como el perro y el gato, así que desgraciadamente no podré comentar nada del apartado letrístico.

Tras el comienzo de las guitarras con unos acordes poderosos usando la técnica del palm muting, los timbales nos abre camino hacia una voz hipnotizante de Aaron, llendo a contracorriente de la música, bajando y subiendo de tonos. Hasta que Ohhhh, sorpresa!!!!! Aaron ejecutando estribillos, voces dobladas para los coros y subida de tonos en su voz como nunca lo había echo.

El single será Deeper Down, canción que usa las anteriores técnicas vocales citadas y que incluye unos pocos minutos de voces guturales, algo que en este disco aparece en tan solamente un par de canciones.

I Cannot Be Loved podía haber pasado también perfectamente por single, ya que se escucha la mejor parte vocal y la mejor canción cantada por Aaron en la historia del grupo. Puede que para algunos estos detalles suene a que la banda sea más comercial, pero para nada, Ellos saben hacer lo bello underground. Los teclados hacen algo de presencia aquí, y es que en este disco, Sarah pasa totalmente desapercibida.

Otro dato a destacar es el trabajo de los guitarristas. Una buena dosis de riffs crujientes como sucedió en su tan aclamado Like Gods Of The Sun. Las comparaciones son odiosas, lo sé. Su anterior campaña de marketing nos vendieron la moto que el Songs of Darkness, Words of Light era su nuevo “Like…”. Nada más lejos de la realidad. Ahora a saber como nos venden este nuevo álbum. Si tuviera que definirlo, diría que es una mezcla entre la canción Catherine Blake y su disco “Like…”

Por último, diría que lo mejor del disco son las voces y su nueva tonalidad, los grandes riffs que se esconden en las canciones y el tono romántico/depresivo que rezuma al escucharlo, como en los viejos tiempos.

En la parte negativa, es que a pesar de los años, no consigo sacarme de la cabeza a Martin Powell y su violín… Hubiera quedado cojonudo unas partes de violín en algunos pasajes. Escuchar una canción y tener la sensación de que esa parte de guitarra ya la había oído antes…

Dejad paso a los Reyes del doom y coronarlos con su correspondiente corona de espinas.

sábado, septiembre 09, 2006

Aqualandia is closed

La vida es como un parque acuático.
Esperas tu turno deseoso mientras haces horas y horas de espera tras una cola interminable mientras contemplas al fondo un hermoso tobogán de mil formas.
Con sus curvas, zonas cerradas, zig zags de vértigo y dosis de adrenalina por doquier.
Ni siquiera sabes qué te espera, pero te imaginas que debe de ser bueno.
Tu turno llega y ves el impresionante descenso que te espera.
Saltas cojiendo aire, cerrando los ojos y de un salto te deslizas por el enorme tubo. Reaccionas abriendo los ojos mientras no paras de sonreír hasta que se transforma tu boca en sonoras carcajadas y gritos de alegría.

Al final, un colchón de agua te espera y te embulles dentro mientras miles de burbujas y espuma te va rodeando todo tu cuerpo en un suave abrazo tras el impacto.
Bonita instantánea se observa desde el fondo. Pies que tratan de huir de una inversión inexistente, luchando por salir de ahí cuanto antes para poder disfrutar de nuevo esa sensación. Subir de nuevo. No te importa subir esa cuesta con los pies descalzos. Ni esperar horas y horas en la cola.

Hasta que los pies te sangran, hasta que terminas por sangrar…

jueves, agosto 31, 2006

Terrorismo Verbal

Sé que no podía haber bajado así de ese autobús. Que las cosas podían haber sido distintas. Ojalá que en las estaciones y aeropuertos, alquilen también taquillas para dejar impune nuestros sentimientos e intocables los corazones.
También podía engañarme a mi mismo, se me da bastante mejor que engañar a la gente. Más que engañar aprendí a actuar para parecer aquél hombre de película de gangsters que lo único intocable era su familia. Y a veces ni eso.

Dicen que con el tiempo uno va poquito a poco transformándose en su álter ego. Vale, pensaréis que eso es cojonudo, transformarse en lo que tú llevas tiempo intentando aparentar, pero cuando usas máscaras y escudos contigo mismo, el daño cuando tratas de contarles algunas cosillas a tu almohada, te das cuenta que es máximo, y que al final terminas como un matrimonio corrompido por los años, dándole la espalda a tu conciencia ametrallándola con irrealidades para alcanzar el sueño aunque sean unas horas.

Creo que nací con un don. Bueno, sé que nací con muchos y algunos de ellos los tengo en venta porque el tiempo me ha dado la razón que son defectos.
Se me da bastante bien torturar. Ya sea conmigo mismo (toda persona con un oficio, coje muestras sin ningún valor para perfeccionar su técnica) o con las personas que quiero. Algunas hasta puedo decir que las amo, aunque visto lo visto estoy por pedir a mi psicóloga qué narices es eso del narcisismo, si se puede interpolar con mi odio.

Siempre el mismo modus operandi, ejecutando a mis víctimas con silencios, medias verdades y frases llenas de socarronería para así darles horas de incertidumbre, de comerse el tarro de qué hostias le estaba hablando y mis intenciones. No te preocupes, cariño. Soy más que verdugo, terrorista. Y como tal, me gusta firmar mis grandes atrocidades. Quizá sea que cuando quise cambiar y dejar de odiarme, intenté al menos que los demás me odiasen por mí.

Con el tiempo, supe que era como una especie de Jesucristo de los incomprendidos, yonkis y marginados. Siempre interesándome por los problemas de los demás sin importarme los míos. Me abandoné. Fui mi propio Judas y como decían los Extremo, al final terminé crucificado a base de ansiolíticos.

Gracias a Dios (ejem…) me apareció la virgen, no la tal María, sino un poco de luz que me entró tras la última vez que caí muerto. Morí de amor, fue una muerte efímera. Aunque me queden ya solamente tres vidas sin pelos en los bigotes, ni almohadillas en mis patas, sin apenas haber alcanzado los treinta.

Alguna vez intentaré cambiar de verdad, os lo prometo. Pero necesito ayuda de alguien y no sé que cojones busco, porque lo que tengo se me escapa y lo que tuve apenas pude retener.

Supongo que al final la única salida seré yo, como siempre.

¿Te quieres casar conmigo, soledad? Por la iglesia no, que ya no creo en los milagros.

P.D: Este texto no es autobiográfico, solamente son medias verdades.

sábado, agosto 26, 2006

Me faltas

En las tiendas que yo visito, no tengo lo que me falta.
En la iglesia que hay al fondo de mi calle, no tengo la fe que me falta.
En tu portal, no tengo las caricias que me faltan.
En tu cuarto tienes a un hombre y sin embargo no tienes lo que te falta.

Faltamos los dos y algo falla.
Será que los dos nunca tuvimos lo que nos faltaba.