
Apareciste desde el hielo avasallando mi corazón helado en tormentas de nieve.
Se rompían nuestros labios que eran uno.
En los pliegues de tus manos plantamos un muñeco de nieve.
Esta vez no hubo botones ni zanahorias, solamente nuestros corazones con nuestros nombres dentro.
¿Y qué más dará si el verano deshace todo el camino recorrido?
Si después de la calma siempre viene la tempestad.
2 comentarios:
y después de la tempestad
la calma
es un ciclo
eso dicen
es ley de vida
;***
Exacto.
De ahí se saca este carpe diem.
Un besazo.
Publicar un comentario