
Tu cuerpo, tu simulacro de perfección.
Tan difícil de saborear, que compré mi vez.
Centímetros a precio de oro.
Perdido como un puto pez.
En océanos camuflados en oscuros pantanos.
Desde entonces nadie quiso entrar en acción.
Mis lágrimas a precio como nunca en años.
Tu sabor que aún intenta suspirar en mis poros.
No hay texto para explicar tanta melancolía.
No hay palabras para expresar tu puta dejadez.
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