Tilín-tilines se oyen por las tinieblas Son las llamas que danzan en puntillas sobre las velas Se borraron negros para dar paso a colores olvidados ¿Me puedes decir si esta noche te quedas? Será una noche de agrios recuerdos encallados
Vuelven los italianos estandartes de ese género tan emocional que lideran también grupos de la península como Klimt 1918. Género que muchos están encasillando en el llamado metal/rock gafapasta compuesto por grupos del palo de Opeth, Katatonia, Anathema…
A pesar que el disco lleva ya colgado en la red más de un mes antes de la salida física del disco, me he esperado a realizar el comentario/análisis –soy incapaz de realizar críticas a estas bandas, hay demasiada belleza en sus discos – hasta que lo he tenido en mis manos.
El artwork como es habitual en estas bandas corre a cargo de Travis Smith, la producción está realizada por Mika Jussila en los estudios Finnvox -Sentenced, Amorphis, Him…- por lo cual se nota un trabajo mucho más denso en las guitarras, mucho más intenso en instrumentación que su anterior disco.
Comparándolo con Materia es cuando uno se da cuenta del avance. Si con ese disco vemos a un Carmelo Orlando totalmente realizado a las voces, su ópera prima como cantante dejando de un lado su monótono timbre de voz buscando voces dobladas, otros matices y más variedad, dejando la instrumentación sin tantos adornos y trabajo como este plástico que nos precede.
En The Blue vamos a encontrar de nuevo más voces guturales de parte de Carmelo, algo que en Materia eran casi nulas y que a veces daban la sensación de estar de más. Aquí sin embargo, están totalmente acopladas, haciendo más intenso aún si cabe todo este disco.
Instrumentación soberbia, a veces casi rozando el progresivo con cambios constantes de ritmo. Una implantación de guitarras acústicas y eléctricas tan perfectas como lo sucedido en el álbum de los americanos November’s Doom “Welcome the Fade”.
El disco está hecho para escucharlo del tirón, canciones con pasajes totalmente embriagadores como en Cantus Christri, canciones instrumentales llenas de miles de tonalidades desde la pasividad más incómoda producida por la melancolía hasta la rabia del doble bombo y los ritmos cuasi blast beat como en Zenith.
No hay otra canción más representativa de lo que nos espera, como la canción que abre el disco:
Novembre – Anaemia
A certain feeling assails Visions form to wonder why It still keeps fading Away to the stars
The sanitarium is the night of the mind Hidden where no-one wants to know As nightside keeps saving your life With its silver-painted dawn
The sanitarium holds the keys of the night In a place no-one wants to know And dance, dance for staying alive tonight And you’re not alone
On and on the rains with their anaemic crystals Wash the pitch away And I will follow you through centuries of famine And there will still be horror
Nightly blood anaemia Night and blood, anaemia
As black sprites keep draining your life When at night you’re all alone And dance, dance to remain alive As this night beholds no dawn