Es absurdo escuchar al silencio y adivinar qué sabor me dejan tus palabras en el paladar cuando mis ojos en contra de mi mente, leen de nuevo aquella servilleta del restaurante de carretera donde degustamos unos donuts caseros y nuestro amor con sabor a nuevo.
Sabor a paquete de tabaco recién abierto, de despensa llena hasta el techo, de tienda de abetos de navidad.
Es curioso como mi mente se contradice o se tortura o yo que sé.
Las despensas se vacían, y el tabaco se consume.
Y la navidad es un lastre para un no creyente como yo.
Porque la navidad para los ateos o agnósticos, es un lastre que hace entrever nuestros recodos de hipocresía. Porque a todo el mundo con corazón nos gusta que se acuerden de nosotros, de ver año tras año como algunos ojos siguen brillando con la misma intensidad.
Aquellas palabras escritas en una servilleta en nuestro juego recién comenzado de “dimes y te direses “ – pero de esos que hacen reavivar el alma, como una garrafa de gasolina en la hoguera, como una gavilla seca recién posada sobre las brasas – es para mí, un grillete que ni la llave del tiempo y la distancia nunca pudo abrir.
Y es que este silencio y mi Faustino me consume, en un acto recíproco de mortandad consentida: de desgaste mutuo como dos amantes en el lecho de su cama en la última hora de la humanidad.
Mirándose fijamente a los ojos y recorriendo con las manos cada centímetro de piel de la cara. Como si los ojos no les fuera bastante. Como si los dedos pudieran hablar, mirar, saborear. Como si la memoria después de la muerte habitara en cada yema de los dedos.
La mortandad consentida es tirar la toalla a todas las pocas oportunidades que tocaron en mi puerta.
Oportunidades con mil nombres de mujer, de perfumes diferentes y de gustos tan diferentes a los míos que hubo un tiempo en el que pensé que algunas podrían cambiarme.
Tumbas vacías con lápidas llenas de rosas, con inscripciones en oro con bellos nombres de mujer. Con las fotografías más preciadas –las que les hizo mi memoria la primera vez que mi corazón se canso de ser un músculo para hacer fluir mi sangre y darme un toque de atención de que todos los músculos de mi cuerpo estaban aburridos de tener un amo tan rutinario como yo- que guarda mi ser, con una buena dosis de idealismo.
Todas aquellas tumbas bajo metros de tierra que no tapa su olor a cadáver de rancio, otras veces a rosas y otras a viento del norte que solamente huele a estufas de leña que corretea por las calles de la barriada antigua y con mil cuchillas custriendo los labios y haciendo llorar la nariz.
Lo curioso de todo es que todas, absolutamente todas de esas mortajas enterradas en mi cementerio de mi putrefacta mente, están vacías. Y sueño a veces que sus fantasmas vengan a visitarme a mi botella de Faustino, a mi silencio y a mí.
Pero esos espectros siempre serán como humo: un leve deseo en las noches más frías de tocar lo que un día las malas cabezas, o el amor que no supo llevar a buen camino esa transición que supone entre la idealización de los primeros días hasta el amar de verdad la persona que es en sí.
Esas personas un día acabarán por desempolvarse y empolvarme a mí, enterrándome en mi tumba cavada con mis propias manos que un día llevaron otro nombre. Porque ya el vino cansa al hígado, y el tiempo a mis arrugas.
Y mi espíritu con sabor a miel y sulfuro que jamás tuvo término medio –el término medio lo vomité en mi primera borrachera– se entremezclará con mi autoperdón, porque a fin de cuentas, mi mala cabeza se antepone entre el yugo y el martillo.
Es complicado mantener servilletas con palabras bonitas en cajones rotos, pero es más difícil enterrar a gente viva en un corazón demasiado hueco.
viernes, enero 23, 2009
lunes, enero 05, 2009
La abominable transición del amor y su moraleja cautivadora

La existencia de un edén más allá lejos de tus piernas es para mí hoy en día, ciencia ficción.
Caigo en un agujero negro si pienso que hay vida más allá de mis raíces sumergidas en ti y en el abono que se convierte cuando mantienes tu mirada sobre mí y tus ojos no tiemblan.
Tanta delicadeza en tus manos, tanta fragilidad en ellas en las que albergan tan excitantes tesoros , se hace extraño imaginar que un día fueron fustigadas y enterradas por otras manos llenas de odio y de celos descontrolados.
La tortura se ciñó en ti, a los ángeles se les deja libres para que la luz rompa las tinieblas.
Pero las tinieblas luchan con espadas desgraciadamente muy afiladas y los ángeles son tan delicados…
Como tú, viajando sobre alas de ingenuidad. Con tus manos delicadas en las que denotan que nunca blandieron espada alguna mas que no fueran tus labios dando vida a tu sonrisa y destronando la adversidad.
Terremoto de divinidad fueron las causas en las que yo con mi corcel deshuesado fui a rescatarte de tan siniestras garras y no dejar sin embargo un río detrás de mí de sangre.
Sangre mía y otras vertidas por causas ajenas, daños colaterales o princesas y ángeles en las que yo me torné aliado del diablo poseído por las tinieblas torturando mil ángeles sin piedad hasta llegar a tu torre escalándola con la conciencia endemoniada hasta que tu perfume y tus manos angeladas me exorcizaron.
Así llegó la calma y tu liberación.
Fue una muestra más de que los ángeles y demonios, la furia y el bálsamo, la tormenta y el silencio son caminos que hay que recorrer para perdernos en un hermoso edén en el que un día fuimos víctimas y verdugos.
jueves, enero 01, 2009
Año Nuevo
No podré contar
qué ocurrió ayer,
fue hace tanto tiempo
que el sol se ha vuelto a poner.
Embobado, insomne,
acaricio la piedra que encontré.
Todos duermen pero ella,
con el ruido, no la pudo ver.
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Ella llegó tarde, no vio a nadie,
fue directa a dormir.
En vez de su piedra
encontró una fiesta en su salón.
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Con vivos, muertos, brindando juntos,
un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz.
Vetusta Morla - Año Nuevo
qué ocurrió ayer,
fue hace tanto tiempo
que el sol se ha vuelto a poner.
Embobado, insomne,
acaricio la piedra que encontré.
Todos duermen pero ella,
con el ruido, no la pudo ver.
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Ella llegó tarde, no vio a nadie,
fue directa a dormir.
En vez de su piedra
encontró una fiesta en su salón.
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.
Con vivos, muertos, brindando juntos,
un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz.
Vetusta Morla - Año Nuevo
domingo, diciembre 28, 2008
La Reina de la torpeza
Mi castigo fue enamorarme de ti, mi sentencia vivir lejos de ti
De robarte tu tiempo, de ser un reloj en muñeca desnuda ajeno a mi tiempo
Ajeno a tu época
Vivir en un futuro como un soplo en el corazón
Como el viento sin hojas muertas
Cuando los poetas adoptaron versos
Cuando las torres se cansaron de crecer
En la época que la madrugada se cansó de la noche
Cuando las mañanas se quedaron sin cama
Y a los olivos se les fueron cayendo las hojas
Un cuerpo sin alma rodeado de hambrientas vegetarianas
En un mundo de las sobras de un Dios despechado, se retuerce mi alma
Donde la sangre envenena y los latidos dejan sordos al resto de las almas
Un canto fúnebre fue tu adiós, tus besos mi pala y tus manos la poca arena que cubre mi cama
Ataúdes de sábanas sin blancura, de rosas vestidas únicamente con espinas
De robarte tu tiempo, de ser un reloj en muñeca desnuda ajeno a mi tiempo
Ajeno a tu época
Vivir en un futuro como un soplo en el corazón
Como el viento sin hojas muertas
Cuando los poetas adoptaron versos
Cuando las torres se cansaron de crecer
En la época que la madrugada se cansó de la noche
Cuando las mañanas se quedaron sin cama
Y a los olivos se les fueron cayendo las hojas
Un cuerpo sin alma rodeado de hambrientas vegetarianas
En un mundo de las sobras de un Dios despechado, se retuerce mi alma
Donde la sangre envenena y los latidos dejan sordos al resto de las almas
Un canto fúnebre fue tu adiós, tus besos mi pala y tus manos la poca arena que cubre mi cama
Ataúdes de sábanas sin blancura, de rosas vestidas únicamente con espinas
jueves, diciembre 25, 2008
martes, diciembre 09, 2008
Señora
Ese con quien sueña su hija,
ese ladrón que os desvalija
de su amor, soy yo, señora.
Ya sé que no soy un buen yerno.
Soy casi un beso del infierno,
pero un beso, al fin, señora.
Yo soy ese por quien ahora
os preguntáis por qué, señora,
se marchitó vuestra fragancia,
perdiendo la vida, mimando su infancia,
velando su sueño,
llorando su llanto
con tanta abundancia.
Si cuando se abre una flor,
al olor de la flor,
se le olvida la flor.
De nada sirvieron las monjas,
ni los caprichos y lisonjas
que tuvo a granel, señora.
No la educó, ya me hago cargo,
pa' un soñador de pelo largo.
¿Qué le va usted a hacer, señora,
si en su reloj sonó la hora
de olvidar vuestro hogar, señora,
en brazos de un desconocido,
que sólo le ha dado un soplo de Cupido
que no la hizo hermosa
a fuerza de arrugas
y de años perdidos?
Póngase usted un vestido viejo
y, de reojo, en el espejo,
haga marcha atrás, señora.
Recuerde antes de maldecirme,
que tuvo usted la carne firme
y un sueño en la piel,
y un sueño en la piel,
y un sueño en la piel, señora...
Los Enemigos(cover de Serrat) - Señora
ese ladrón que os desvalija
de su amor, soy yo, señora.
Ya sé que no soy un buen yerno.
Soy casi un beso del infierno,
pero un beso, al fin, señora.
Yo soy ese por quien ahora
os preguntáis por qué, señora,
se marchitó vuestra fragancia,
perdiendo la vida, mimando su infancia,
velando su sueño,
llorando su llanto
con tanta abundancia.
Si cuando se abre una flor,
al olor de la flor,
se le olvida la flor.
De nada sirvieron las monjas,
ni los caprichos y lisonjas
que tuvo a granel, señora.
No la educó, ya me hago cargo,
pa' un soñador de pelo largo.
¿Qué le va usted a hacer, señora,
si en su reloj sonó la hora
de olvidar vuestro hogar, señora,
en brazos de un desconocido,
que sólo le ha dado un soplo de Cupido
que no la hizo hermosa
a fuerza de arrugas
y de años perdidos?
Póngase usted un vestido viejo
y, de reojo, en el espejo,
haga marcha atrás, señora.
Recuerde antes de maldecirme,
que tuvo usted la carne firme
y un sueño en la piel,
y un sueño en la piel,
y un sueño en la piel, señora...
Los Enemigos(cover de Serrat) - Señora
viernes, noviembre 28, 2008
Superhéroes
Y hacemos que las velas se consuman como paja
Y congelamos el tiempo con nuestra mirada
Y enterramos en un abismo las guerras y el hambre cuando estamos juntos
Y tu boca invoca a miles de valles y laderas que dan forma al contorno de tus labios
Y nuestros rayos X nos otorgan el poder de la complicidad
Y tus manos convierten en plata cualquier metal que adorne tus dedos
Y transformamos las preguntas en respuestas
Y cuando tus lágrimas caen de tus párpados, son desintegradas cuando peino tus pestañas
Y nos hacemos invisibles cuando nos besamos
Y dibujamos mapas en nuestra cara con las sendas que llevan a la felicidad, subrayadas
Y desangelamos a la soledad
Y las sombras son inyectadas de prados donde se cultiva nuestra sonrisa
Y descongelamos témpanos de hielo con nuestros cuerpos fundidos
Y reímos cuando lloramos
Y escuchamos a través del silencio a nuestro corazón desinfectado
Y hacemos de dos cuerpos uno
Y congelamos el tiempo con nuestra mirada
Y enterramos en un abismo las guerras y el hambre cuando estamos juntos
Y tu boca invoca a miles de valles y laderas que dan forma al contorno de tus labios
Y nuestros rayos X nos otorgan el poder de la complicidad
Y tus manos convierten en plata cualquier metal que adorne tus dedos
Y transformamos las preguntas en respuestas
Y cuando tus lágrimas caen de tus párpados, son desintegradas cuando peino tus pestañas
Y nos hacemos invisibles cuando nos besamos
Y dibujamos mapas en nuestra cara con las sendas que llevan a la felicidad, subrayadas
Y desangelamos a la soledad
Y las sombras son inyectadas de prados donde se cultiva nuestra sonrisa
Y descongelamos témpanos de hielo con nuestros cuerpos fundidos
Y reímos cuando lloramos
Y escuchamos a través del silencio a nuestro corazón desinfectado
Y hacemos de dos cuerpos uno
domingo, noviembre 23, 2008
Indiferencia
Debería decirte te quiero
Pero no lo digo por miedo
Debería decirte te quiero
Pero no sé si debo hacerlo
Debería decir te quiero
Pero no sé si de verdad lo siento
Debería decir te quiero
O huir ahora que aún estás a tiempo
Pero no lo digo por miedo
Debería decirte te quiero
Pero no sé si debo hacerlo
Debería decir te quiero
Pero no sé si de verdad lo siento
Debería decir te quiero
O huir ahora que aún estás a tiempo
domingo, noviembre 16, 2008
No se puede reemplazar a nadie
-Sabes, creo que... escribí el libro...para no olvidar los detalles del tiempo que pasamos juntos como recordatorio de que nos conocimos realmente...
-Me alegro de que digas eso porque yo suelo sentirme como un bicho raro. No soy capaz de pasar a otra cosa así sin más. La mayoría de personas cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen la olvidan. Pasan a otra cosa y la olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás he olvidado a nadie con el que compartido algo... porque cada persona tiene sus cualidades propias no puede reemplazar a nadie.
Lo que se pierde se pierde.
Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo, jamás.... por eso pongo mucho cuidado porque me duelen demasiado. Aunque sea un rollo de una noche no suelo tenerlos echaría de menos las cualidades de esa persona. Me importan los pequeños detalles. Los detalles, lo mismo me ocurre con las personas: son el reflejo de cada uno de nosotros.
Por eso no se puede reemplazar a nadie porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles.
-Escribí ese estúpido libro... para localizarte...
Supongo que, cuando eres joven piensas que habrá muchas personas con las que podrás conectar, luego avanzando en la vida descubres que ocurre contadas veces...
Unos meses antes de mi boda no dejaba de pensar en ti...
Conversación de la película "Antes del atardecer"
-Me alegro de que digas eso porque yo suelo sentirme como un bicho raro. No soy capaz de pasar a otra cosa así sin más. La mayoría de personas cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen la olvidan. Pasan a otra cosa y la olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás he olvidado a nadie con el que compartido algo... porque cada persona tiene sus cualidades propias no puede reemplazar a nadie.
Lo que se pierde se pierde.
Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo, jamás.... por eso pongo mucho cuidado porque me duelen demasiado. Aunque sea un rollo de una noche no suelo tenerlos echaría de menos las cualidades de esa persona. Me importan los pequeños detalles. Los detalles, lo mismo me ocurre con las personas: son el reflejo de cada uno de nosotros.
Por eso no se puede reemplazar a nadie porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles.
-Escribí ese estúpido libro... para localizarte...
Supongo que, cuando eres joven piensas que habrá muchas personas con las que podrás conectar, luego avanzando en la vida descubres que ocurre contadas veces...
Unos meses antes de mi boda no dejaba de pensar en ti...
Conversación de la película "Antes del atardecer"
domingo, noviembre 09, 2008
Mi reino
Hay una montaña entera
Y un río corre a través de ella
Si partes de mi montaña
Encontrarías varios ríos
Entre bandadas de palomas sin blancura
Y mortales que no se tientan
El reino es mucho más real
Y la belleza es infinita
Sólo cuando apretado más allá de la recordación
Es tu collar una bendición
Deja tus perlas en el mar
Tú, zorra inmerecida
No eres digna de tal tesoro
Mi mano en tu corazón, sé que hay un latido
En este "Oh! tan frío paisaje"
Hay muchas montañas
Pero no mucha agua en mi reino...
Mi reino.
Mi reino.
Mi reino.
Anathema - Kingdom
Y un río corre a través de ella
Si partes de mi montaña
Encontrarías varios ríos
Entre bandadas de palomas sin blancura
Y mortales que no se tientan
El reino es mucho más real
Y la belleza es infinita
Sólo cuando apretado más allá de la recordación
Es tu collar una bendición
Deja tus perlas en el mar
Tú, zorra inmerecida
No eres digna de tal tesoro
Mi mano en tu corazón, sé que hay un latido
En este "Oh! tan frío paisaje"
Hay muchas montañas
Pero no mucha agua en mi reino...
Mi reino.
Mi reino.
Mi reino.
Anathema - Kingdom
domingo, octubre 26, 2008
A la sombra de tu pecho
No hay nada comparado como el dormir en la sombra de tu pecho
Quizá el primer torrente que baña la ladera cuando las lluvias tientan a la soledad
Quizás esos ojos del recién nacido que mira a la madre reflejando el brillo de la vida
Quizá el despertar de los domingos a medio día con olor a tostadas y el gruñido del exprimidor
Quizá el horizonte, que acuna al sol dormido sobre las laderas
Quizá no haya nada mejor que tus senos acolchando mi mejilla, mi frente y mis miedos
Quizá el primer torrente que baña la ladera cuando las lluvias tientan a la soledad
Quizás esos ojos del recién nacido que mira a la madre reflejando el brillo de la vida
Quizá el despertar de los domingos a medio día con olor a tostadas y el gruñido del exprimidor
Quizá el horizonte, que acuna al sol dormido sobre las laderas
Quizá no haya nada mejor que tus senos acolchando mi mejilla, mi frente y mis miedos
domingo, octubre 12, 2008
Otoño por siempre
El parque cambia de color. Los verdes sólo existen en las fachadas de los pisos que le hacen chaflán. Los grises, los árboles deshojados y los columpios solitarios, predominan a su merced.
Y yo me pregunto si nosotros también.
Porque caminando contigo, me mienten tus verdades y me gritan tus silencios.
Arrastradas mientras tanto, el aire a las hojas hasta elevarlas sobre nuestras rodillas.
Hablo, y converso contigo o con los restos de antaño.
No sé si lo que pienso fue algo idealizado, enamorado de un pequeño atisbo de sol en mis largos otoños, o si en realidad fuiste caldera que ahora decora un rincón.
Las hojas ahora son mancilladas por tus zapatos, haciéndolas agujerear y pegarlas a ti.
-¡Viento, libérame!
La hoja espetó.
-¡Viento, libérame!
Grité yo.
domingo, octubre 05, 2008
La realidad
Acostumbrado a escapar de la realidad,
perdí el sentido del camino,
y envejecí cien años más de tanto andar
perdido.
Y me busco en la memoria el rincón
donde perdí la razón,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.
Me hice un barquito de papel para irte a ver,
se hundió por culpa del rocío.
No me preguntes cómo vamos a cruzar el río.
Y rebusco en la memoria el rincón
donde perdí la razón,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.
Sin ser, me vuelvo duro como una roca
si no puedo acercarme ni oír
los versos que me dicta esa boca.
Y ahora que ya no hay nada, ni dar
la parte de dar que a mí me toca,
por eso no he dejado de andar:
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.
Para contarte
que quisiera ser un perro y olisquearte.
Vivir como animal que no se altera
tumbado al sol lamiéndose la breva.
Sin la necesidad de preguntarse
si vengativos dioses nos condenarán.
Si por Tutatis
el cielo sobre nuestras cabezas caerá.
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.
Extremoduro - Cuarto movimiento: La realidad
perdí el sentido del camino,
y envejecí cien años más de tanto andar
perdido.
Y me busco en la memoria el rincón
donde perdí la razón,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.
Me hice un barquito de papel para irte a ver,
se hundió por culpa del rocío.
No me preguntes cómo vamos a cruzar el río.
Y rebusco en la memoria el rincón
donde perdí la razón,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.
Sin ser, me vuelvo duro como una roca
si no puedo acercarme ni oír
los versos que me dicta esa boca.
Y ahora que ya no hay nada, ni dar
la parte de dar que a mí me toca,
por eso no he dejado de andar:
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.
Para contarte
que quisiera ser un perro y olisquearte.
Vivir como animal que no se altera
tumbado al sol lamiéndose la breva.
Sin la necesidad de preguntarse
si vengativos dioses nos condenarán.
Si por Tutatis
el cielo sobre nuestras cabezas caerá.
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.
Extremoduro - Cuarto movimiento: La realidad
domingo, septiembre 28, 2008
La chica de la Cruz Roja
domingo, septiembre 21, 2008
es-a-mor
Estoy tan impregnado de ti, que cuando cierro los ojos
Veo los tuyos mirándome fijamente desde mis párpados
Estoy tan lleno de ti, que no como durante el día esperando la noche
Para poder saciarme de ti, y tomar tus mejillas de aperitivo contra las mías
Estoy tan lleno de tu fragancia, que las flores llevan tu nombre y las cloacas
Están llenas de celos cuando las piso portando tu estandarte
Estoy tan vacío de desamor, que cuando lo tenga no quisiera jamás que lleve tu rostro
Veo los tuyos mirándome fijamente desde mis párpados
Estoy tan lleno de ti, que no como durante el día esperando la noche
Para poder saciarme de ti, y tomar tus mejillas de aperitivo contra las mías
Estoy tan lleno de tu fragancia, que las flores llevan tu nombre y las cloacas
Están llenas de celos cuando las piso portando tu estandarte
Estoy tan vacío de desamor, que cuando lo tenga no quisiera jamás que lleve tu rostro
miércoles, septiembre 10, 2008
des-a-mor
Es tan denso mi odio, que lo puedo moldear con mis manos.
Y siempre esculpo tu rostro.
Y sabe Dios que yo no quiero estas manos, yo nunca quise estas manos...
Y siempre esculpo tu rostro.
Y sabe Dios que yo no quiero estas manos, yo nunca quise estas manos...
lunes, septiembre 01, 2008
Mejor que muerto
Puedes pensar que no estoy bien
porque me da igual si te hago daño
y no me importa mientras sea yo
quien me está golpeando.
Porque este nido es tuyo
yo no tengo nada que decir,
estoy aquí atrapado.
No necesito que me cuides
ni que estés detrás de mí.
Ya tengo un buen contacto.
Y cuando el polvo sea líquido
y el humo sea barro,
para entonces puedes apostar
que ya te habré olvidado.
Y si lo que ha pasado
sirviera de algo me daré
por satisfecho.
Y si aprendiera algo de esto
para la próxima vez,
podría estar contento.
Pero me ocurre una y otra vez.
Y va pasando el tiempo
y va a ocurrirme veinte veces más.
Y creo que nunca aprendo.
Pero encontré un sitio nuevo
y voy a comprar algo.
Esta noche puedes apostar
que ya te habré olvidado.
Los Planetas - Mejor que muerto
porque me da igual si te hago daño
y no me importa mientras sea yo
quien me está golpeando.
Porque este nido es tuyo
yo no tengo nada que decir,
estoy aquí atrapado.
No necesito que me cuides
ni que estés detrás de mí.
Ya tengo un buen contacto.
Y cuando el polvo sea líquido
y el humo sea barro,
para entonces puedes apostar
que ya te habré olvidado.
Y si lo que ha pasado
sirviera de algo me daré
por satisfecho.
Y si aprendiera algo de esto
para la próxima vez,
podría estar contento.
Pero me ocurre una y otra vez.
Y va pasando el tiempo
y va a ocurrirme veinte veces más.
Y creo que nunca aprendo.
Pero encontré un sitio nuevo
y voy a comprar algo.
Esta noche puedes apostar
que ya te habré olvidado.
Los Planetas - Mejor que muerto
sábado, agosto 23, 2008
Alatazor (Canto II)
Mí alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de la catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspensa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en
el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la
eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos
Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
Vicente Huidobro
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de la catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspensa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en
el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la
eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos
Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
Vicente Huidobro
sábado, agosto 16, 2008
La poesía ha muerto
Ya a nadie le interesa la poesía, ni las palabras bonitas que se deshojan a cualquier tiempo.
Las que se dicen cuando se ve la tele, se viaja en metro y en la cola de la carnicería.
Porque inspiran locura, inseguridad que se quiere bañar en plata.
Porque inspiran compromiso, y en el metro, ni en la televisión ni en el super crece la humanidad, ni lo espontaneo de lo humano, ni la sinceridad del amor.
Solamente habita la sinceridad del empujón, del mal cambio de moneda, del mando a distancia.
sábado, agosto 09, 2008
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